10 Retos para Evangelización a los jóvenes de la Generación Líquida
El sacerdote Bruno Bérchez es
desde 2011 el responsable de Pastoral Juvenil de la diócesis de Barcelona,
en la que ha potenciado el Curso Alpha para Jóvenes, LifeTeen para adolescentes
o los encuentros del Café YouCat. Fue uno de los ponentes en el encuentro
europeo de formación para evangelizadores de jóvenes de LifeTeen (www.lifeteen.es) en la abadía de Montserrat, del 2 al 4 de
marzo de 2018, al que asistieron 230 asistentes responsables
de pastoral juvenil o adolescente, un 25% de fuera de España.
Su ponencia trató sobre los retos para evangelizar jóvenes en la era digital. A
partir de dos expertos sociólogos y filósofos, Zygmunt Bauman (con su
"sociedad de la modernidad líquida") y Byung-Chul Han (con su crítica
a la sociedad hiperconsumista) estableció algunos rasgos de esta sociedad con
los jóvenes, este campo donde el sembrador, el evangelizador, intenta
sembrar.
"Hay muchas más oportunidades de las que parece", avisó Mosén
Bruno.
1. Jóvenes líquidos... abiertos, pero inconstantes
Eso significa que el evangelizador debe ser creativo. "La creatividad es la apuesta de hoy. Jesús era muy creativo, se inventaba una parábola según quien tuviese delante", explica Bérchez. Curiosamente, algunas cosas eclesiales que no cambian, como los edificios, los viejos templos, llaman la atención del joven de hoy.
Si el joven o adolescente se aburre, simplemente, no acudirá a las actividades eclesiales. "El joven de hoy tiene terror a aburrirse, no lo soporta", afirma Bérchez. Quizá los jóvenes de antes tampoco querían aburrirse y se aguantaban, no les quedaba más remedio. Pero los de hoy no piensan aguantar: se irán. El joven líquido no irá a la iglesia si no hay un punto de diversión.
Una clave del éxito de LifeTeen es que es divertido. "Hay diversiones que te abren a los demás y que crean comunidad. A un animador de jóvenes no puede faltarle una gran batería de juegos y dinámicas", avisa Bérchez. LifeTeen es un método que, precisamente, aporta toda esta batería de juegos e ideas.
3. Están heridos... y la Iglesia debe ser hospital
Una pastoral de "hospital de campaña", de sanación, de escucha y acogida, podrá recoger a todos esos heridos, como Jesús recogía a leprosos, paralíticos y lisiados, que eran los que mejor entendían el evangelio. Y escucharles, escucharles, escucharles, con paciencia
Por mucho zumbido que tengan en el móvil, muchos contactos supuestos, los jóvenes sienten bastante soledad y temen quedarse aún más solos. Además, la masa virtual no les llena: necesitan el contacto físico, real. Por eso, apreciará mucho sentirse acogido, físicamente, en grupos de gente real, fuera de internet, en las parroquias, locales eclesiales... Además, al joven, que teme estar solo, la Iglesia le enseña que con Dios nunca está solo. Y cuando lo experimenta en la oración, empieza a ser un futuro místico.
Por esa búsqueda de experiencia, de transparencia y de emoción, les atrae lo misterioso. Y eso incluye el Misterio de Dios. No quieren discursos sobre Dios, sino tocar a Dios, tocar la eternidad, experimentar el misterio. Por eso hay que ofrecer esa experiencia en la oración y la adoración.
8. Narcisistas, quieren ser vistos; pues bien, ¡Dios les ve!
También en la adoración eucarística, el joven aprende a mirar a Dios y
entiende que Dios le mira profundamente. Hay un trato real, humano, no
narcisista. "Hay que hacer que se sientan mirados en la presencia
eucarística". Por otra parte, en la Iglesia encontrarán hermanos,
con mirada fraterna: eso también es bueno.
9. Autorrealizarse cansa mucho... "venid a mí los
cansados"
Los jóvenes no quieren ser pasivos, sino ser protagonistas, partícipes, actuar, hacer cosas. Así que tienen que ser evangelizadores, salir y vivir la fe con pasión. Pueden ser misioneros ante sus amigos alejados. Han de saber que para Dios son irrepetibles, únicos, valiosos, que Dios tiene una vocación para cada uno. Cada uno está llamado a ser santo... y cada uno de una manera distinta. "Tú estás llamado a vivir la vida de Cristo". Bruno Bérchez cuestiona: "¿les planteamos este proyecto de vida?"
Como conclusión, resume Bérchez: "La pastoral hoy ha de ser: creativa, divertida, sanadora, acogedora, emocionante, que los mire y ha de ser misionera. Ser cristiano es ser actor, no un consumidor, ser el protagonista. Y eso Dios lo permite. No digamos que evangelizar hoy es especialmente difícil. Simplemente, es distinto a otras épocas".




